Desde noviembre de 1998 demandé justicia en el caso Filanbanco. Si ahora la viabiliza Correa, ¿debo censurarlo porque me insultó, como recuerda don Luis Noboa Salvatierra? ¿O porque, a su juicio, pretende callarnos con la incautación de esos medios defensores de los señores Isaías?
Quien tanto reclamó ante la impunidad de los responsables, no debía esperar ni calcular. Me pronuncié. Fui coherente. No antepuse lo personal a lo profesional. Reconocí el acierto. Advertí que hacer comunicación no puede ser parapeto para que los auténticos dueños de una empresa se burlen del Estado. Y anticipé los riesgos y limitaciones de la incautación al tiempo de exigir igual procedimiento en casos similares.
¡La “intención” de Correa de callar medios de comunicación, conmigo ha sido acción! No ha funcionado, aunque prohíbe a sus funcionarios venir a Contacto Directo y azuza juicios en el Conartel. Solo contados y connotados articulistas protestaron por eso. Respondo y resisto solo, apoyado por miles de televidentes. Respaldo a otras víctimas de la mendacidad de Correa, periodistas o no. Mi calidad moral está intacta por lo tanto, fortalecida incluso al constatar que no me ganaron el rencor ni la mezquindad, aunque así pierda el televidente valioso y franco a quien agradecí antes su crítica severa. Por último, yo no hice campaña política por Correa; me definí a favor de él, como lo hago sin esguinces ante los principales hechos o actores nacionales.
Carlos Vera, Productor de TV




















